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San Pedro del Pinatar

Disfrútalo todo el año

San Pedro del Pinatar es uno de los principales núcleos turísticos de la Costa Cálida. Situado entre el Mar Menor y el Mediterráneo, se convierte en un destino ideal por su tradición pesquera, sus lodos curativos y sus salinas y arenales.

Su historia se remonta a la época romana, de la que se han hallado restos de viviendas en el Yacimiento romano de La Raya y en la que se inició la explotación de las salinas de Coterillo, que aún hoy siguen en actividad. Estos humedales forman con las dunas y las playas de La Llana y Torre Derribada, el más antiguo de los parques regionales de Murcia, el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar, el cual con sus 857 hectáreas es la zona húmeda más importante de la Región de Murcia, dando cobijo a más de cien especies de aves, entre las que destaca el flamenco.

Además del Parque, donde se puede contemplar la fauna y flora junto con construcciones singulares como los Molinos de sal, también merecen una visita la Finca de San Sebastián o Casa del Reloj, hoy convertida en restaurante.

En San Pedro se encuentra la mayor zona de lodoterapia al aire libre de toda Europa. Venir aquí y no embadurnarse de pies a cabeza con sus famosos barros mineromedicinales, es un delito. Hacerlo a pie de laguna o bien en los hoteles y centros que ofrecen tratamientos especializados es decisión tuya.

Si te gustan los deportes náuticos, no encontrarás un sitio más lleno de posibilidades. Tanto las aguas calmas y tranquilas del Mar Menor como las del Mediterráneo son ideales para la práctica de la vela, la piragua, el catamarán, el windsurf, la moto acuática y el buceo. Tengas el nivel que tengas ¡suelta lastre y a disfrutar! la Estación Náutica del Mar Menor te lo pone fácil a través de cualquiera de sus centros y escuelas asociados.

No dejes de comprar la flor de sal de San Pedro, extraída en el espacio protegido de las Salinas y que se trata de una forma de sal pura, recolectada con técnicas muy tradicionales y bajo condiciones climatológicas especiales. Su sabor es inconfundible y exquisito, no se apelmaza y se disuelve más fácilmente en la boca. Y si quieres ir aún más allá, llévate uno o varias de sus versiones aromatizadas, tanto las tradicionales de hierbas o picante, como las más originales con sabor dulce, a hueva de atún, de tomate o de aceitunas. ¡Sorprendentes!